Mi hijo no responde en mi lengua, ¿es una fase?

El bilingüismo pasivo en los niños es un tema que genera muchas inquietudes entre los padres, especialmente cuando notan que su hijo no está hablando la lengua familiar, sino que responde en el idioma del país donde viven. ¿Es esto una fase normal o hay algo más que debería preocuparles? Hoy exploramos cómo saber si es momento de esperar o si ya es hora de tomar acción.

¿Qué es el bilingüismo pasivo?

El bilingüismo pasivo se refiere a una situación en la que los niños comprenden una lengua, pero no la producen activamente. Esto es común cuando un niño está expuesto a dos lenguas, pero uno de los idiomas no es utilizado regularmente para comunicarse en su entorno cercano. En este caso, la lengua familiar queda en segundo plano frente al idioma dominante del lugar de residencia.

¿Debería preocuparme si mi hijo no habla mi lengua?

Muchas mamás me cuentan cómo su preocupación por el retraso en el desarrollo del español las lleva a consultar a un logopeda. Esta situación es común en muchos hogares bilingües, especialmente cuando la lengua del país se impone con más fuerza.

¿Cuándo tomar acción?

En algunos casos, el bilingüismo pasivo puede ser solo una fase. Sin embargo, hay señales clave que indican cuándo es necesario intervenir. Aquí te ofrecemos algunos criterios a considerar:

1. La edad del niño

Si tu hijo tiene más de 2,5 años y muestra un buen desarrollo en el idioma del país (por ejemplo, está en la escuela y produce frases de tres palabras o más), pero su lengua familiar se limita a palabras sueltas, esto puede ser una señal de pasividad lingüística. En este caso, es recomendable actuar antes de que la tendencia se vuelva más fuerte.

2. Motivación y espontaneidad para hablar la lengua familiar

Si tu hijo no tiene motivación para hablar en tu lengua y necesitas insistir constantemente, es hora de intervenir. El bilingüismo no se fomenta por obligación; se necesita una conexión emocional que haga que el niño se sienta motivado a utilizar la lengua. En estos casos, priorizar la conexión en tu idioma puede ser la clave.

3. Intuición parental

A veces, la intuición de los padres es un buen indicador. Si sientes que la situación no se resolverá por sí sola, es mejor no esperar más. Ignorar las señales de pasividad lingüística puede llevar a la pérdida del idioma familiar.

La intervención temprana es clave

La intervención temprana es fundamental. La lingüista Janice Nakamura destaca la importancia de prestar atención al desarrollo de la lengua familiar para evitar que se convierta en un bilingüismo pasivo a largo plazo. No se trata solo de esperar a que el niño «se suelte», ya que no hay garantías de que esto ocurra. Si deseas asegurar que tu hijo mantenga la lengua de herencia, es esencial actuar a tiempo.

Conclusión

El bilingüismo pasivo puede ser solo una fase, pero si no se toman medidas, puede convertirse en una pérdida definitiva de la lengua familiar. Si tu hijo muestra señales de desinterés o de falta de motivación para hablar en tu lengua, no dudes en actuar. Recuerda que el objetivo es garantizar que tu hijo no solo entienda, sino que también produzca activamente su lengua de herencia.

Si te encuentras en esta situación y deseas apoyo, programas como Conecta y Activa ofrecen herramientas para activar y mantener la lengua de herencia en los niños. No dejes que el tiempo pase sin actuar, ya que la intervención temprana es la mejor manera de garantizar el futuro bilingüe de tus hijos.

Abajo te dejo mi episodio de podcast sobre este tema. ¡Espero que te ayude!

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